Expresidente de la Sociedad China de Economía Mundial y director del Instituto de Economía y Política Mundial en la Academia China de Ciencias Sociales

Cuando el crecimiento del PIB chino está por debajo del objetivo, los sucesivos gobiernos han recurrido a la misma herramienta: el gasto público en inversión en infraestructuras para estimular la economía. Pero el éxito de los estímulos fiscales exige que se acierte en los detalles de su aplicación.

El 2 de julio de 1997, el baht tailandés se derrumbó. Tras una oleada de ataques especulativos, el gobierno se quedó sin reservas de divisa extranjera y ya no pudo mantener la fijación cambiaria respecto del dólar. Así pues, dejó flotar al baht, que entró en caída libre. Numerosas corporaciones tailandesas (financieras y no financieras) que estaban muy endeudadas en dólares se declararon en quiebra. Fue el comienzo de la crisis financiera asiática.

China afronta un fin de año muy accidentado, marcado por la proliferación de los cortes del suministro eléctrico y la crisis de deuda del segundo desarrollador inmobiliario más grande del país, Evergrande. ¿Qué significa esto para la recuperación económica post-pandemia y las perspectivas de crecimiento de China?

En la segunda mitad de 2021, el PIB de China creció a un ritmo del 7,9% interanual. Fue un desempeño relativamente sólido, sobre todo si se consideran los efectos duraderos de la pandemia del Covid-19 en la economía global. Pero, para China, representa una desilusión: una encuesta de economistas de Caixin demostró que la estimación media para el segundo trimestre era un crecimiento del 8,2%.

Los últimos aumentos de precios en las dos economías más grandes del mundo intranquilizaron a los mercados globales, habituados desde hace décadas a bajos niveles de inflación (e incluso deflación). Pero al menos en China, un poco más de inflación no vendría mal.

La economía china está en gran medida recuperada del shock del Covid?19. En el tercer trimestre de 2020 registró un 4,9% de crecimiento anual, y es muy probable que la tasa supere el 5% en el cuarto trimestre. El resultado sería un crecimiento anual de al menos el 2% para todo el año; nada mal en un momento en que buena parte del mundo enfrenta una recesión derivada de la pandemia. Pero no quiere decir esto que el camino esté libre de obstáculos.

En mayo, el Gobierno central de China proclamó que “desarrollaría plenamente las ventajas del mercado extremadamente grande del país y el potencial de la demanda doméstica para establecer un nuevo patrón de desarrollo que contemple la circulación dual doméstica e internacional que se complementan entre sí”. La “circulación dual” ha sido objeto de un intenso debate dentro y fuera de China desde entonces.

El Covid-19 ha sacudido fuertemente a la economía china en el primer trimestre de 2020, ocasionando una contracción real del PIB del 6,8% interanual. Pero desde que la ciudad de Wuhan salió del confinamiento a comienzos de abril, la economía ha regresado gradualmente a la normalidad, y creció el 3,2% en el segundo trimestre. Según la opinión generalizada, la tasa de crecimiento potencial del PIB de China actualmente es 6%. Si logra este objetivo en la segunda mitad de 2020, la economía podría presentar un crecimiento anual para todo el año del 2,5%.

El brote de coronavirus que comenzó en la ciudad china de Wuhan se ha extendido por todo el país y más allá de sus fronteras, dejando a los gobiernos de todos los niveles de China luchando por limitar la transmisión del virus de persona a persona, ahora conocido como Covid-19.

Tribuna China

En noviembre señalé que desde la crisis financiera de hace una década, China ha permitido que el crecimiento anual de su PIB cayese gradualmente desde cerca de un 10% a alrededor de un 6%. Planteé que, si bien era adecuado un declive, ya es tiempo de manejar la desaceleración con medidas expansionistas en lo monetario y fiscal. Inesperadamente, mi opinión encendió un acalorado debate entre influyentes economistas chinos.