Redactora de elEconomista

La compra de una vivienda requiere cierto tiempo para el futuro propietario. Hay que realizar la búsqueda en el mercado, visitar distintas casas, obtener financiación... Así, aspectos como la ubicación del inmueble, la demanda existente en los distintos mercados, el stock en oferta o el precio son algunas de las claves que influyen en el tiempo que se tarda en vender. En España, a nivel general -obra nueva y segunda mano-, el tiempo para vender una vivienda se ha reducido más de un mes, concretamente 39,8 días, en el último año. Según los datos de Fragua by Atlas Real Estate Analytics, en noviembre del año pasado el tiempo medio de compraventa rozaba los 180 días (en torno a unos seis meses), mientras que en la actualidad es de 139,6 días (4,7 meses). Esta situación se apoya en una demanda elevada.

A pesar de la incertidumbre del contexto macroeconómico, y ante una posible moderación en el precio de la vivienda, el residencial de lujo sigue al alza. El Prime Global Cities Index correspondiente al tercer trimestre del año elaborado por Knight Frank -que sigue la evolución del 5% de los precios residenciales más altos en 45 ciudades del mundo- ha registrado un crecimiento anual medio del 7,5% en el tercer trimestre de 2022. Aunque la cifra se sitúa por debajo del máximo del 10% alcanzado en el primer trimestre de 2022, este incremento anual sigue estando por encima de la tasa media de crecimiento quinquenal del índice, que es del 4,4%.

Vivir de alquiler en Madrid y Barcelona es cada vez más caro. El precio del metro cuadrado escaló hasta los 16,75 euros de media en la capital de España en octubre y hasta los 19,08 euros en la Ciudad Condal, según el Índice Inmobiliario Fotocasa. En el primer caso supone un incremento interanual del 15,4% y en el segundo del 19,9%. En las dos ciudades se supera con creces la media nacional, que en la actualidad se sitúa en 10,49 euros/m2, y en casi todos los distritos los precios han llegado a máximos históricos. La situación es "crítica", según el portal inmobiliario, ya que el alquiler toca máximos en el 66% de los distritos entre ambas ciudades.

El año 2022 cerrará con una inversión total de 1.500 de euros en residencias de estudiantes en España, según el informe Residencias de estudiantes. Radiografía de un sector en crecimiento, elaborado por JLL. Una cifra marcada por la venta del portfolio Resa al fondo de infraestructuras holandés PGGM.

Más de la mitad de las casas de nuestro país fueron construidas antes de los años 80. Esto, además de envejecido, constata que el parque de viviendas está obsoleto en materia de eficiencia energética. Más del 80% de los edificios y viviendas en España reciben una calificación energética E, F o G, lo que es sinónimo de ineficiencia. Estos aspectos provocan que el 40% del consumo energético se deba a los edificios, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recogidos en el Informe País de Green Building Council España (GBCe).

Compartir piso es más caro. Hace un año, la renta media en España de una habitación en una vivienda compartida era de 267,79 euros al mes, mientras que ahora se sitúa en 282,19 euros mensuales. Así, el precio de las habitaciones se ha encarecido un 5,38% respecto al año pasado, según un estudio realizado por pisos.com. A pesar del repunte, la actual mensualidad está un 18,23% por debajo de la recogida hace diez años, ya que en 2012 el coste de una habitación en alquiler fue de 345,12 euros mensuales. Esta cuantía, sin embargo, varía en función de la geografía del país, con más de 300 euros de diferencia entre la capital más cara y la más barata.

Acceder a una vivienda en propiedad en nuestro país cada vez supone una mayor exigencia. El encarecimiento de la financiación experimentado en los últimos meses debido a la subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) ha incrementado la tasa de esfuerzo financiero de las familias para poder comprar una vivienda.

El paso de los años ha dejado un sector inmobiliario, en la mayoría de los casos, obsoleto. Así, los edificios inteligentes o smart buildings cobran un protagonismo especial. Se trata de aquellos inmuebles que incorporan tecnologías a disposición del usuario y el operador comunicando datos constantemente para una gestión y control automatizado en tiempo real. Esto permite modificar el funcionamiento de los sistemas con el objetivo de hacer los inmuebles más confortables, eficientes, sostenibles, seguros y accesibles.

Desde el inicio de la civilización la madera ha tenido un papel fundamental en la construcción de viviendas. Este material de fabricación natural perdió su hegemonía con el paso del tiempo en favor de otros como el acero, el hormigón o el hierro, cuya utilización aumentó en las edificaciones. Sin embargo, el regreso de la madera como protagonista en la construcción residencial es un hecho, y con perspectivas para el futuro.