Responsable de Comunicación y marketing Digital de Imantia

Todos lo sabemos. La rentabilidad de los productos tradicionales de ahorro se ha esfumado. Esto no supondría un grave problema en una economía familiar al uso si no fuera porque la gran enemiga del ahorro avanza imparable: la inflación, que cerró agosto en el 3,3%. Así, con los tipos de interés en mínimos, batir a la inflación es una tarea complicada que pasa por invertir.

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